En el año 1842 el Ayuntamiento establece como oficial este sofisticado escudo. ¿Cómo fue posible llegar a esto? Jerónimo de Quintana en 1629 escribió que Madrid fue fundada por los griegos nada menos que en el 1059 a.c. El maestro López de Hoyos se sumó a teoría tan fantástica, y para reafirmarla aprovechó que en 1569, en unas obras en la vieja Puerta Cerrada, apareció una piedra con un dragón grabado. En palabras de López de Hoyos: “Entre las antigüedades que evidentemente declaran la grandeza y fundación antigua de este pueblo, ha sido una la que en este mes de Junio de 1569 años, por desembarazar la puerta Cerrada, derribaron, y estaba en lo más alto de la Puerta, en el lienzo de la muralla labrado en piedra berroqueña, un espantable y fiero dragón, el cual traían los griegos por armas y las usaban en sus banderas.” La cosa quedó más o menos en el olvido hasta que a mediados del siglo XIX alguien mandó pintar un dragón en el techo de una sala del Ayuntamiento y a partir de ahí, y de un dictamen del archivero de la villa, la corporación decidió que la figura del dragón era algo histórico y tradicional de la Villa, y decidió incorporarlo al escudo. La reforma de este se completó pasando las estrellas a ser de cinco puntas, añadiendo una “manteledura” conteniendo la corona cívica concedida por las Cortes de 27 de Diciembre de 1822, y diseñando un escudo “rígido” al eliminar la “cintura” que tenían los anteriores. ¿Un dragón? Según Carlos Cambronero ni el dragón del escudo se parece al que exhibían los griegos, ni hay base documental ni restos arqueológicos que corroboren la presencia de estos en la región de Madrid, y, lo que es peor, no se encontró grabado ningún dragón en la Puerta Cerrada, sino una serpiente según puede verse en un grabado del libro de… el mismísimo López de Hoyos. No se explica Cambronero como a la serpiente le acabaron creciendo miembros, le salieron garras, orejas, hocico, alas… Vamos completando el escudo: ya tenemos un oso que no es oso sino osa, un madroño que probablemente no lo sea, y un dragón que no es dragón sino culebra y que además pasaba por allí casualmente. Pero ¿qué de extraño tiene la cosa en una ciudad en la que la Glorieta de Atocha no se llama de Atocha, la Elíptica no se llama Elíptica, la de Iglesia no se llama Iglesia, y la de San Bernardo no se llama de San Bernardo? Este escudo estuvo vigente hasta el año 1967 y quizá aun pueda ser visto en alguna placa antigua de calle.

March 8 2009, 10:06am | Original Link »

Your favourite external commenting service goes here! I recommend http://www.disqus.com