Es posible que pases todos los días por el mismo sitio y siempre veas las mismas cosas, a pesar de que ese recorrido ahora esté lleno de pequeños detalles nuevos a los que no prestas atención. Eso es lo que sucede si ahora te das una vuelta por el bulevard central del Paseo de Recoletos, pasas por allí y ves que en principio las cosas siguen igual que siempre.Vamos a hacer el recorrido normal, es decir, mirando pero no viendo. Si tomas el Paseo de Recoletos en Colón, dirección a Cibeles y recorres sus aproximadamente 700 metros, lo primero que te encuentras es la estatua a la que yo llamo "la asustada" (foto 1).A continuación nos encontramos con el monumento al escritor Juan Varela, algo más adelante el Café del Espejo (foto 2) con sus inconfundibles cristaleras y justo al lado la estatua en bronce del poeta y novelista Ramón María del Valle-Inclán (foto 3). Continúas caminando, y justo antes de llegar a Cibeles te encuentras con el estanque de las columnas en el que las dos fuentes expulsan agua continuamente (foto 4).Hasta ahí lo normal. Ahora vamos a volver a realizar este paseo con otros ojos, intentando ver lo que antes no estaba ahi, mejor dicho lo que antes mirábamos y no veíamos. Pues bien, entre la estatua de Valle-Inclán y la fuente de las columnas, numerosos detalles se han ido diseminando por el Paseo.En uno de los pocos jardines que en la zona se escapan a la tiranía del asfalto, lo primero que nos encontramos es un cartel en el que el tradicional "No pisar" ha sido sustituido por otro igual de explícito "No pro-crear".Algo más adelante algunas cajas verdes de los semáforos de tráfico se encuentran acompañadas de distintas pegatinas y fotografías que las hacen menos anodinas. Para poder apreciarlo bien es necesario acercarse y ver todo detenidamente.Pero quizás lo que más me llamó la atención, aparte del cartel del césped, fue un pequeño detalle que se podía observar en una de las bases de las columnas de la fuente. Aunque en la foto que he sacado apenas se aprecia (lleva el móvil a mano y no da para más), allí estaban dispuestas en miniatura, dos puertas con su cierre correspondiente y ocho ventanas, una de ellas con un cartel de "No se vende".Una de las pegatinas que encontré en una de las cajas verdes nos indica quién es uno de los responsables de todo esto: dos jotas. Si pasáis por la zona os invito a descubrir todos esos pequeños detalles, y quien sabe, quizás encontréis otros que a mí se me pasaron.

February 18 2009, 1:51am | Original Link »

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